Sábado a la tarde con Julia Roberts
Los sábados, en horas diurnas, no son días para mirar televisión. Bueno, no los i
deales. Pero a veces el staff de TLQV tiene que quedarse encerrado por problemas de fuerza mayor [como el que nuestro vehículo importado todo terreno, vulgarmente denominado 4x4 tenga que pasar por su revisión de los 10.000 kms porque lo compramos hace poco; ah, cuánta plata deja esta página]. Cuestión es que, mientras unos dormían la siesta y otros terminaban un opíparo asado, un grupo mínimo se instaló a ver tv. No había nada. Nada de nada. Ni siquiera un partido de fútbol digno. Y entonces caímos en Space. Sí, todavía hay gente que se puede enganchar con Space. Y vimos Erin Brockovich, sí, esa película-vehículo para que, finalmente, Julia-Pretty-Woman-Roberts pudiera decorar su casa con un Oscar. Steven Soderbergh la dirigió en ese año en que él también se ganó una estatuilla dorada por la fascistoide y bien pensante Traffic. Cuestión que vimos a Julia-Erin y, después de mucho tiempo de no poder tragarla, nos gustó nuevamente y nos recordó porqué a veces ciertas mujeres tienen ése ángel capaz de concitar la atención ya no sólo del staff [unisex] de TLQV sino de millones de espectadores alrededor del mundo. Ah, nos ayudó a pasar la tarde del sábado…




