Escribir en TLQV no debiera ser una fórmula; no nos engañemos, tampoco es graaaan cosa. Pero es, es TLQV ni más ni menos. Es un espacio, concepto moderno si los hay, una revista, un blog: es esto, es TLQV.
Todo el mundo puede escribir en tlqv. sólo tiene que conocernos y escribir sbre ealgo que haga o vea o disfrute u odie.
Bueno bienvenidos a TLQV. Gracias Albert por la onda.
Los sábados, en horas diurnas, no son días para mirar televisión. Bueno, no los ideales. Pero a veces el staff de TLQV tiene que quedarse encerrado por problemas de fuerza mayor [como el que nuestro vehículo importado todo terreno, vulgarmente denominado 4x4 tenga que pasar por su revisión de los 10.000 kms porque lo compramos hace poco; ah, cuánta plata deja esta página]. Cuestión es que, mientras unos dormían la siesta y otros terminaban un opíparo asado, un grupo mínimo se instaló a ver tv. No había nada. Nada de nada. Ni siquiera un partido de fútbol digno. Y entonces caímos en Space. Sí, todavía hay gente que se puede enganchar con Space. Y vimos Erin Brockovich, sí, esa película-vehículo para que, finalmente, Julia-Pretty-Woman-Roberts pudiera decorar su casa con un Oscar. Steven Soderbergh la dirigió en ese año en que él también se ganó una estatuilla dorada por la fascistoide y bien pensante Traffic. Cuestión que vimos a Julia-Erin y, después de mucho tiempo de no poder tragarla, nos gustó nuevamente y nos recordó porqué a veces ciertas mujeres tienen ése ángel capaz de concitar la atención ya no sólo del staff [unisex] de TLQV sino de millones de espectadores alrededor del mundo. Ah, nos ayudó a pasar la tarde del sábado…
Parejas es otra película que vaya uno a saber porqué se estrena. No tiene un gran cartel [te bancamos, Duchovny, pero convengamos que con Julianne Moore al lado, por más que haya estado en Boogie Nights, además de la siempre inquietante pero no tan conocida Maggie Gyllenhaal y Billy Casi famosos Crudup no hacen una suma convocantge], es de 2005 y en el fondo es una especie de comedia romántica *inteligente*. Uf. Para esta época ya tendría que haberse estrenado en cable. En serio, con tantas cosas para ver en el cine -y arriesgarse en algunas películas- mejor dejar esta para el video club. Nadie saldrá lastimado en el intento.
Alemania Oriental. 1984. La policia secreta comunista vigila a un dramaturgo y a su mujer. Esto tiene consecuencias lógicas para la pareja y, paulatinamente, en la gente que los rodea. La vida de los otros es una película que reconocilia a los que dicen que el Oscar extranjero sólo lo ganan películas malas. Ok, Tsotsi, la del año pasado, era una cagada. Pero esta, que se llevó la estatuilla a su casa este año es buena. Y disfrutable, al tiempo que analiza los efe ctos del totalitarismo en una sociedad controlada y vigilada al extremo [mencionamos que corre el año 1984]. Florian Henckel von Donnersmarck, el director, no se anda con vueltas y ofrece un panorama con pocas certezas. Nadie es tan malo como tampoco tan bueno. Lo que dice, en el fondo, que nadie merece que lo le pasa a los protagonistas. Por suerte, la película, que revisa la vida de los primos pobres anexados de una Alemania que se dice unida desde la caída del Muro, no cae en banalidades y los picos dramáticos son mechados con buenas dosis de suspenso. Resumen: buen cine alemán.
Cada uno, a su manera, intenta dar con la pista que lleve a Zodíaco. En el proceso, sus vidas van siendo víctimas involuantarias del serial killer, haciendo que cada uno ingrese en un espiral sin retorno. Para Avery significará hundirse más y más en las drogas y el alcohol; para Graysmith, el nacimiento de una obsesión producto de su carácter entre nerd y geek; para Toschi, la frustración de estar siempre cerca y nunca dar con él, volviéndose casi el único policía interesado en saber la verdad. En el medio, tras un arranque sangriento, Zodíaco dejó de matar y, de hecho, se tiró a chanta, ya que se adjudicó crímenes e intentos de asesinato que están demostrados que no fueron obra suya. Si la película, en el plano psicológico actúa de esa forma en estos tres personajes, también da cuenta de la histeria que Zodíaco provocó en la gente de San Francisco y alrededores y de cómo esto, a su vez, fue utilizado por los medios. Hay una escena que resume esto: cuando varios de los personajes ven Harry el Sucio, donde Clint Callahan Eastwood sigue sus instintos y mata a Scorpio [alusión a Zodíaco], a quien había querido agarrar pero por tecnicismos legales le había sido imposible. O sea, Dirty Harry hizo que lo que policía, en la vida real, no pudo, ya que todo indica que el principal sospechoso de ser Zodíaco estaba más que identificado.
Fincher, a todo esto, expande la trama a lo largo de dos horas y media largas, pero lo impresionante es que la película absorbe tanto al espectador que a penas y se da cuenta del tiempo que pasa. Esto es otro de sus tantos méritos. Podemos decir también que todo en la película funciona a la perfección [ambientación, música], pero sin los actores nada sería posible. Ellos parecen caer embargados por las personalidades que representan y de a ratos uno se imagina que está viendo the real thing. Para cuando termina, con un final que tranquiliza al espectador, nos damos cuenta de que acabamos de ver una gran película. No de esas imborrables, tal vez, pero sí de las que decís, caramba, qué bien que estuvo.