vaadhoo-islas-maldivas6 Bahía Mosquito, Isla Vieques, Puerto Rico
En Vieques, una de las hermanas pequeñas de la isla de Puerto Rico, se encuentran tres bahías en las que disfrutar del fenómeno de la bioluminiscencia. La mayor y la que suele contar con las condiciones ideales a lo largo del año es la bahía Mosquito. Tapón y Puerto Ferro la acompañan dependiendo de las condiciones. Al contacto con la mano (y con los peces, y con las corrientes…) los dinoflagelados se iluminan. Esta bahía fue reconocida hace 10 años en el libro Guinness de los récords como la más brillante del mundo.

7 Koh Rong, Camboya
La segunda isla más grande de Camboya, Koh Rong, también disfruta del espectáculo nocturno bioluminiscente. Esta isla, alejada del turismo sudasiático hasta no hace mucho, ya nota desde hace unos años la llegada masiva de los turistas. Las excursiones para sumergirse rodeado de reacciones bioluminiscentes son baratas y populares. Todo rodeado de un paraíso en el que se ha rodado más de una edición del programa de supervivencia más conocido del mundo.

8 Cuevas Waitomo, Nueva Zelanda
Sin ser propiamente una laguna, también hay que meterse en el agua para disfrutar de estos destellos. Envidioso de sus cielos estrellados, el subsuelo kiwi se puso a trabajar. Más bien las larvas de Arachnocampa luminosa, conocidas en suelo neozelandés como glow worms (luciérnagas). Esta especie de mosquito produce luz para atraer presas en el más de un semestre que dura su etapa larval, lo que viene a ser la mayoría de su vida; los ejemplares adultos ni siquiera se alimentan para morir a los pocos días. Adheridas con hilos de seda al techo de la cueva de Waitomo, en la isla norte de Nueva Zelanda, lucen sus abdómenes luminosos mientras nada las perturbe.

mar-de-estrellas9 Túnel de Newnes, Nueva Gales del Sur, Australia
Una lista que enumere seres vivos extraños siempre reserva un lugar para Australia. En este caso por un túnel que asemeja las condiciones de las cuevas neozelandesas de Waitomo. Este abandonado túnel ferroviario está enclavado en el parque nacional Wollemi, a unos 200 kilómetros al noroeste de Sídney. Los 400 metros de túnel de giros pronunciados se excavaron a principios del siglo XIX para llegar a una zona minera, y ahora son el curso de un riachuelo. Cuando todo se acabó llegaron los mosquitos, y con ellos sus luces. La senda que lleva al túnel es muy conocida en una zona por la que transcurren algunos de los más de 5.000 kilómetros del camino señalizado más largo del mundo, el Sendero del Bicentenario Nacional.

10 Laguna Luminous, Falmouth, Jamaica
En el lugar donde nacieron Usain Bolt y Ben Johnson las aguas brillan, quién sabe si tendrá algo que ver. Lo que sí se conoce es la relación entre la enorme cantidad de dinoflagelados que se reúnen en las aguas de la Laguna Luminosa, cerca de la ciudad jamaicana de Falmouth. Un chapuzón en sus aguas convierte los brazos en ondas de energía, como si el visitante respetuoso se hubiese colado en unos dibujos animados japoneses.